Envases flexibles frente a envases rígidos: comprender las repercusiones medioambientales 

Publicado el

Por

Rígido frente a flexible

Hay muchos factores importantes que hay que tener en cuenta a la hora de comparar los formatos de envase rígidos y flexibles. Si bien el análisis del ciclo de vida (ACV) es una herramienta valiosa para evaluar las compensaciones entre los distintos indicadores de impacto medioambiental, la huella medioambiental de un envase es solo una parte de un proceso de toma de decisiones integral. 

Dada la constante evolución de la normativa mundial en materia de envases, a menudo los responsables de la toma de decisiones también deben tener en cuenta otros aspectos. Por ejemplo, la reciclabilidad de los envases desempeña un papel importante en el cumplimiento de la normativa establecida en programas de responsabilidad ampliada del productor (EPR), como la ley SB 54 de California. Por ello, evaluar los formatos de envase basándose únicamente en su rendimiento según los indicadores medioambientales estándar puede no ofrecer una visión completa.

Tener en cuenta los requisitos normativos y otras características del embalaje, junto con los resultados del análisis del ciclo de vida (ACV), puede ayudar a las organizaciones a tomar decisiones más fundamentadas y globales que les permitan alcanzar sus objetivos actuales y, al mismo tiempo, prepararse para los requisitos futuros. 

Flexible frente a rígido: ¿cuál es la diferencia?

En este ejemplo se compara un envase rígido de HDPE con una bolsa flexible fabricada con varios materiales. El envase de HDPE incluye un cierre, un precintado por inducción y una etiqueta de papel como parte del envase primario. La bolsa flexible incluye una etiqueta de papel y un cierre de cremallera.

Además de evaluar el embalaje primario, este análisis también tiene en cuenta el embalaje secundario y terciario para ofrecer una visión más completa de los impactos medioambientales. A la hora de realizar comparaciones de ACV, se recomienda incluir el embalaje secundario y terciario siempre que difieran entre las distintas opciones y se disponga de datos al respecto. Los cambios en el embalaje primario suelen afectar a los requisitos de embalaje en otros niveles, lo que puede provocar un desplazamiento de los impactos a lo largo de la cadena de suministro. 

Comparación del impacto medioambiental mediante EcoImpact-COMPASS

Para comparar los impactos medioambientales de los dos formatos de envase, se utilizó EcoImpact-COMPASS para llevar a cabo un análisis del ciclo de vida (ACV). Este análisis midió la huella medioambiental de cada formato de envase a lo largo de su ciclo de vida, proporcionando datos exhaustivos que pueden utilizarse para realizar comparaciones en materia de sostenibilidad. El análisis se centró en cuatro indicadores: consumo de combustibles fósiles, potencial de calentamiento global (GWP), eutrofización del agua dulce y consumo de agua. 

Como se muestra en el gráfico de araña, la bolsa flexible tiene un menor impacto en los cuatro indicadores en comparación con el envase de HDPE. Esto se debe principalmente al ahorro de peso y a la mejora en la paletización de la bolsa flexible, ya que es más ligera y permite colocar más unidades en los niveles de embalaje secundario y terciario. Sin embargo, los indicadores medioambientales no revelan todas y cada una de las compensaciones. Las empresas que intenten tomar decisiones integrales sobre qué formato de embalaje se adapta mejor a sus necesidades deberían tener en cuenta también otros aspectos. 

Reciclabilidad frente al impacto medioambiental global

La capacidad de reciclaje de un envase concreto se está convirtiendo en un criterio cada vez más importante a tener en cuenta, y puede añadirse junto con otros indicadores en el análisis del gráfico de araña de EcoImpact-COMPASS.

Como se puede observar en el gráfico actualizado que figura a continuación, aunque la bolsa flexible obtiene mejores resultados en los cuatro indicadores medioambientales, se considera menos reciclable que el envase rígido de HDPE, ya que se trata de un material flexible compuesto. Las dos características adicionales que aparecen en el gráfico representan indicadores de reciclabilidad.

El primer atributo adicional, el potencial de reciclaje al final de la vida útil (EOL), muestra el porcentaje total de la masa del envase que es reciclable, calculado de forma global para todos los componentes de cada sistema de envasado. El segundo atributo, la puntuación de reciclabilidad del envase primario (0-5), evalúa la capacidad de reciclaje del envase primario basándose en las tasas de reciclaje medias del sector a nivel regional, que se calculan automáticamente en EcoImpact-COMPASS. Según esta metodología, los materiales compuestos, como la bolsa flexible, reciben una puntuación de reciclabilidad de 0. El envase de HDPE recibe una puntuación de 4 porque su tasa de reciclaje media en el sector se sitúa entre el 20 % y el 29 %.

Una visión integral del embalaje sostenible 

La reciclabilidad es solo uno de los aspectos que conviene tener en cuenta a la hora de diseñar formatos de envase y tomar decisiones. Es importante sopesar todos los factores que influirán en el cumplimiento futuro de los requisitos normativos, independientemente del lugar en el que se comercialice el envase. Aunque los indicadores medioambientales puedan mostrar un aspecto concreto de la comparación, es fundamental adoptar una perspectiva más integral.

Como se muestra en esta comparación, un envase puede obtener mejores resultados en todos los indicadores medioambientales, pero presentar otros retos relacionados con la reciclabilidad y el cumplimiento normativo. Comprender estas compensaciones es fundamental para tomar decisiones informadas sobre los envases.

*Publicación compartida de Trayak